esguince-tobillo

Los esguinces son una lesión muy frecuente, la cruz de los corredores: basta con una mala pisada para que los ligamentos de la rodilla o del tobillo se estiren más de la cuenta y provoquen el temido esguince. La mayoría son leves, se van con hielo y un poco de reposo, pero hay otros más complicados que necesitan bastante tiempo de recuperación.

Los esguinces de tobillo se producen con más facilidad que los de rodilla, sobre todo cuando se corre por montaña, donde el terreno es irregular. Cuando hay una torcedura los ligamentos que sujetan y dan movilidad al tobillo se elongan o rompen por un movimiento de inversión forzado. Es decir, por el desplazamiento brusco de la articulación hacia adentro.

Dependiendo de la gravedad los esguinces de tobillo se clasifican en tres tipos:

Grado 1: los ligamentos se alargan, pero no de forma extrema, y se rompen algunas fibras. Es el tipo menos peligroso, aunque causa dolor, hinchazón leve y limita la movilidad dificultando el andar. El tiempo para una recuperación total oscila entre los 10 y 20 días.

Grado 2: a la notable distensión de los ligamentos le acompaña una rotura de fibras ligamentosas más fuerte que en el esguince de Grado 1. La parte afectada se hincha y, si se rompen capilares, aparecen hematomas de gran tamaño. Para sanar totalmente de esta lesión hacen falta entre 20 y 40 días.

Grado 3: es el grado más alto, en el que existe una rotura parcial o total de los ligamentos. Cuando se produce la torcedura el dolor es intenso y la inflamación exagerada, tanto que la movilidad de la articulación queda mermada casi por completo. Al tratarse de un esguince tan aparatoso el tiempo de curación ronda las ocho semanas.

Propiocepción y suplementos, la clave para evitar esguinces de tobillo

Una vez que se recupera la movilidad del tobillo por completo hay que tratar de alejarse de las recaídas. Los temidos esguinces de repetición son pequeños traumatismos provocados por un esguince mal curado o una articulación débil. Para evitarlos se trabaja la fuerza de los ligamentos, además de la propiocepción, el diálogo que mantiene el Sistema Nervioso Central con el aparato locomotor. Cuanto mejor sea ese diálogo, más fluidos y dinámicos serán los movimientos de la persona, por lo que tendrá facilidad para sortear los esguinces. Los suplementos deportivos también previenen esguinces de tobillo, pues contienen minerales, vitaminas, aminoácidos y complementos que cuidan y protegen las articulaciones.

De la misma forma que se hace cuando se empieza a correr, la propiocepción debería hacerse de menos a más. Con la progresión adecuada se logrará recuperar y potenciar la estabilidad de la articulación, útil tanto para el deporte como para el día a día.

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